Industria
La CMIC esta espera licitación de ampliación de acueducto para Gigafactory de Tesla
La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción de Nuevo León (CMIC) espera la licitación de la ampliación del acueducto Monterrey V en un par de meses, lo que representaría una segunda etapa de las obras aledañas al terreno donde estará la Gigafactory de Tesla, en Santa Catarina.
Roberto Macías, presidente de la CMIC Nuevo León, dijo que esto se traduce en inversiones por 3 mil 500 millones de pesos, aproximadamente.
“Sé que se están haciendo en una primera etapa, un puente, la ampliación de carriles de reducción de velocidad, hay un carril más, y sé que Agua y Drenaje tiene también que llevar un brazo del acueducto Monterrey V, y estamos hablando de dos inversiones que suman alrededor de 3 mil 500 millones de pesos”.
“Lo que es el puente y el carril ya están en ejecución y lo de la ampliación del acueducto Monterrey V, que por cierto esto va a ayudar a Santa Catarina, debe de ser en este mismo año. Creo que en un par de meses se estaría anunciando la licitación”, añadió.
El dirigente empresarial comentó el avance de otras obras que están en ejecución como es el caso de la carretera Interserrana, ésta está dividida en dos etapas: la primera se estaría concluyendo en el mes de junio y la segunda etapa está por arrancar.
También está la primera fase de La Gloria-Colombia, que está al 90 por ciento de avance y una segunda etapa al 70 por ciento, tienen fecha-compromiso para terminar en marzo.
En conferencia de prensa para presentar el plan de trabajo de Luis Méndez, aspirante único por la presidencia nacional de la CMIC, Macías comentó que la delegación local se enfocará en este periodo de la presidencia en impulsar la renovación de Ley de Obra Pública.
Luis Méndez, por su parte, dijo que como industria tienen grandes retos ante el nearshoring.
“Tenemos una tarea muy interesante en los próximos años con el fenómeno del nearshoring, la relocalización viene a marcar un tema muy importante en ese sentido. El 95 por ciento de las empresas son micro y pequeñas y el reto es capacitarlas cada vez más para afrontarlas”, señaló.
Empresas
CONASIM RATIFICA TITULARIDAD DEL CONTRATO COLECTIVO EN DRAXTON IRAPUATO; SINTTIA SUMA NUEVO REVÉS EN EL BAJÍO
La votación puso fin a un proceso laboral que se extendió por más de dos años dentro del marco del T-MEC.
El resultado confirma el respaldo mayoritario de los trabajadores a la representación sindical existente.
Los trabajadores de la planta Draxton en Irapuato decidieron mantener la titularidad del contrato colectivo de trabajo en manos del sindicato CONASIM, luego de una votación realizada el 12 de marzo dentro del centro laboral. El ejercicio se llevó a cabo mediante voto personal, libre, directo y secreto y fue supervisado por el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL), autoridad responsable de garantizar la legalidad de los procesos de democracia sindical en el país. 
La jornada se desarrolló con la participación de trabajadores de los tres turnos de producción y concluyó durante la noche con el cómputo final de votos. El resultado confirmó que CONASIM obtuvo la mayoría de los sufragios, lo que le permitirá conservar la representación colectiva dentro de la empresa dedicada a la fabricación de componentes automotrices en el corredor industrial del Bajío.
El desenlace también representó un nuevo revés para el sindicato independiente SINTTIA, organización que buscaba obtener la representación sindical dentro de la planta. Con la votación en Draxton, esta agrupación acumula tres derrotas consecutivas en disputas recientes dentro del sector automotriz de la región.
Especialistas laborales señalan que estos resultados reflejan las dificultades que enfrentan algunas organizaciones sindicales para consolidar presencia en centros de trabajo donde ya existen estructuras sindicales con arraigo entre los trabajadores, particularmente en industrias de alta especialización como la automotriz.
El caso Draxton ha sido considerado además uno de los procesos más prolongados vinculados al Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), mecanismo que permite revisar posibles violaciones a la libertad sindical en centros de trabajo específicos
Empresas
Cuando un sindicato acosa, pierde legitimidad: COREMEX sustituye el diálogo por la presión en Lerma
Un sindicato que acosa deja de representar. Esa es la línea que COREMEX ha cruzado en Lerma, donde trabajadores denuncian que la afiliación sindical no se consulta, se exige. Lo que debería ser un proceso libre y voluntario se ha convertido, según los señalamientos, en una práctica de hostigamiento constante que utiliza la presión como método de expansión.
COREMEX no dialoga, insiste. No convence, presiona. Y esa diferencia es clave. Un sindicato auténtico se gana la confianza de los trabajadores demostrando resultados, defendiendo derechos y respetando decisiones. COREMEX, en cambio, parece haber optado por arrancar firmas a base de desgaste, intimidación y presencia invasiva en los centros de trabajo.
Los testimonios provenientes de Lerma describen un patrón repetido: visitas constantes, discursos que minimizan la libertad de elección y un ambiente de tensión que empuja al trabajador a firmar no por convicción, sino para evitar problemas. Así, la afiliación deja de ser un derecho y se transforma en una imposición.
En Lerma, la afiliación se exige, no se consulta. Esa frase resume con crudeza lo que viven los trabajadores. La negativa a afiliarse no es respetada; por el contrario, se convierte en el detonante de más presión. El mensaje implícito es claro: resistirse tiene costos.
Un sindicato que necesita presionar para crecer revela su debilidad. Si COREMEX tuviera respaldo real, no recurriría al hostigamiento. La presión es el recurso de quien no logra legitimidad por la vía democrática.
La libertad sindical no es negociable. Incluye tanto el derecho a afiliarse como el derecho a no hacerlo. Cuando un sindicato reconoce sólo una de esas opciones, deja de ser democrático y se convierte en un aparato de control.
El daño no es menor. Estas prácticas no sólo afectan a los trabajadores directamente acosados, también erosionan la credibilidad del sindicalismo en su conjunto. Cada firma obtenida bajo presión es una prueba de que algo está profundamente mal.
Sin libertad sindical, no hay representación real. COREMEX enfrenta hoy ese cuestionamiento de frente. Porque un sindicato que acosa pierde legitimidad, autoridad moral y razón de ser.
Empresas
COREMEX: el sindicato fantasma que opera con miedo y mentiras
COREMEX intenta venderse como un sindicato “nuevo, diferente y transparente”, pero la realidad lo desmiente. Detrás de su discurso de modernidad y cambio se esconde una organización sin legalidad, sin estructura y sin respeto por los trabajadores que dice representar. Su modus operandi está basado en el engaño, la intimidación y la manipulación.
Fuentes laborales consultadas señalan que COREMEX no cuenta con el reconocimiento ni los registros oficiales que exige la Ley Federal del Trabajo para operar como sindicato. A pesar de ello, busca infiltrarse en empresas prometiendo aumentos salariales inmediatos, beneficios contractuales inexistentes y supuestos acuerdos que jamás llegan a concretarse. Estas promesas vacías han sido su principal herramienta para captar trabajadores, aprovechándose de la necesidad y la desinformación.
Pero lo más preocupante es la forma en que intenta consolidar su presencia. Denuncias recientes apuntan a que COREMEX ha recurrido a la intimidación directa, utilizando a personas ajenas al ámbito sindical —algunas con antecedentes criminales— para presionar o amenazar a empleados. Se trata de tácticas violentas que recuerdan los peores años del sindicalismo corrupto, cuando el miedo valía más que la voluntad.
No existen pruebas de elecciones internas, de procesos democráticos ni de asambleas reales. Su estructura es opaca y su liderazgo, desconocido. Todo indica que COREMEX es un sindicato fantasma, fabricado con intereses políticos o personales, y no un movimiento legítimo que busque mejorar las condiciones laborales.
Además, su falta de transparencia económica deja más dudas que respuestas. Nadie sabe de dónde provienen sus recursos ni a qué fines se destinan. Este tipo de irregularidades refuerzan la sospecha de que COREMEX no defiende derechos, los comercializa.
El sindicalismo mexicano ha pasado años intentando limpiar su imagen tras décadas de corrupción y complicidad. Hoy, organizaciones como COREMEX amenazan con devolvernos a esa época oscura, en la que los trabajadores eran manipulados por grupos de poder que se escudaban tras la palabra “sindicato”.
Los empleados en México merecen representación auténtica, con líderes elegidos democráticamente y con instituciones que respeten la ley. COREMEX no cumple con nada de eso. Es un experimento improvisado que usa la mentira y la intimidación como política sindical.
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