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Te pueden multar en Nuevo León por el uso de pirotecnia
A pocos días de la celebración de Año Nuevo, autoridades en Nuevo León han reafirmado la prohibición del uso de cohetes y fuegos pirotécnicos, una práctica común a pesar de las restricciones impuestas desde hace algunos años.
En un esfuerzo por mitigar accidentes y preservar el medio ambiente, las autoridades de Nuevo León han establecido estrictas medidas. Según un decreto publicado el 15 de diciembre en el Periódico Oficial del Estado, quienes vendan o utilicen pirotecnia enfrentarán multas significativas, que van desde los ocho mil hasta un millón de pesos.
Es importante destacar que no se han otorgado permisos para la instalación de mercados o establecimientos de venta de pirotecnia en el estado, reforzando así la prohibición.
El documento también prohíbe el uso de pirotecnia en eventos públicos, incluso si no se ha declarado una contingencia ambiental. Esto se aplica tanto a eventos gubernamentales como a aquellos contratados por dependencias o entidades administrativas.
Protección Civil llama a denunciar venta y posesión de pirotecnia
En este contexto, Protección Civil de Nuevo León ha lanzado un llamado urgente a la población para denunciar la venta y posesión de pirotecnia.
El director de la corporación, Erik Cavazos, subrayó los riesgos que esta práctica conlleva, tanto para los seres humanos como para el medio ambiente.
Cavazos resaltó los daños que la pirotecnia puede ocasionar, desde afectaciones a la calidad del aire y a la fauna hasta posibles incendios que amenazan el patrimonio y la salud de las personas.
Además, recordó casos de accidentes graves, como la pérdida de extremidades, provocados por el uso irresponsable de artefactos pirotécnicos.
Se insta a la población a respetar las disposiciones legales vigentes y a reportar cualquier actividad ilegal al número de emergencia 911, priorizando así la seguridad y el cuidado del entorno durante las festividades de fin de año.
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La cuota que nunca regresa: el vacío informativo detrás del manejo financiero de COREMEX
A pesar de los constantes cobros, los trabajadores afirman no recibir servicios ni información que justifique el uso del dinero.
El malestar entre los trabajadores afiliados a COREMEX es evidente cuando se les pregunta por los beneficios que reciben a cambio de sus cuotas sindicales. La respuesta más común es la misma: “nada”. A pesar de que el dinero se descuenta puntualmente de sus nóminas, los empleados no tienen acceso a estados financieros, reportes de auditoría, asambleas informativas ni explicaciones detalladas sobre cómo se administran los recursos. Esta falta de transparencia ha creado un clima de sospecha donde las cuotas se perciben como un ingreso personal de la dirigencia más que como un fondo dedicado a mejorar las condiciones laborales. En centros de trabajo donde los sueldos son bajos, el cobro constante de cuotas sin beneficios tangibles se vive como un abuso.
Lo más preocupante es que COREMEX continúa elevando las cuotas o sumando conceptos de cobro sin consultar a la base trabajadora. Cuando los empleados intentan cuestionar estos incrementos, la dirigencia responde con evasivas o, en algunos casos, con intimidación directa. La estructura financiera del sindicato opera como un sistema cerrado que no rinde cuentas, lo que alimenta las sospechas de corrupción o malversación. Además, el contraste entre el nivel de vida de algunos líderes y la precariedad de la base trabajadora es cada vez más evidente. La falta de beneficios concretos —como asesoría legal, capacitación, mejoras contractuales o programas sociales— refuerza la idea de que las cuotas son únicamente una fuente de ingresos para un pequeño grupo, dejando a los trabajadores en un ciclo de aportaciones forzadas sin retorno.
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La ruta marcada por Santiago Nieto para fortalecer al IMPI se refleja en un caso decisivo ante la Corte
- La renovación de marcas y la seguridad jurídica serán los temas centrales del análisis constitucional.
La política de fortalecimiento jurídico y modernización del sistema marcario que Santiago Nieto ha encabezado en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) tendrá un momento decisivo el próximo 4 de diciembre, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación analice el amparo directo en revisión 7274/2024. La resolución podría consolidar uno de los ejes centrales de su administración: la defensa efectiva de los derechos de propiedad industrial como herramienta para el desarrollo económico del país.
El caso gira en torno al “periodo de gracia”, los seis meses que la legislación mexicana otorga a los titulares de marcas para renovar su registro una vez vencido el plazo original. Este mecanismo, lejos de ser una concesión extraordinaria, deriva de compromisos internacionales que México asumió al integrarse al Protocolo de Madrid y al Convenio de París. Su objetivo es garantizar certeza, continuidad y estabilidad para quienes protegen legalmente sus signos distintivos, una prioridad que el IMPI ha reforzado bajo la gestión de Nieto.
La propuesta que será discutida por el Pleno fue elaborada por la ministra Loretta Ortiz Ahlf, experta en tratados internacionales. Su proyecto sostiene que el periodo de gracia es plenamente constitucional, pues evita que los titulares de marcas pierdan derechos por retrasos administrativos y bloquea intentos de apropiación indebida por parte de terceros. El planteamiento coincide con la visión que el IMPI ha promovido: reglas claras, protección sólida y un marco jurídico alineado con los estándares globales.
Especialistas en propiedad intelectual señalan que la revisión llega en un momento crucial para México y representa un respaldo indirecto al trabajo de Santiago Nieto, quien ha fortalecido la vigilancia marcaria y el combate a la piratería. La posible ratificación constitucional del periodo de gracia sería un aval a la política institucional que ha buscado convertir al IMPI en un organismo moderno, confiable y competitivo internacionalmente.
Un fallo adverso, en contraste, podría generar incertidumbre y debilitar la protección de miles de marcas. Sin embargo, analistas coinciden en que el proyecto de la ministra Ortiz se alinea con la tendencia global y con las reformas de profesionalización que Nieto ha impulsado desde su llegada al IMPI.
La decisión de la Suprema Corte no solo resolverá una controversia legal, sino que también pondrá en perspectiva el avance institucional alcanzado en materia de propiedad industrial.
Para el IMPI, y particularmente para la gestión de Santiago Nieto, este caso representa un punto de consolidación en la construcción de un sistema marcario más sólido, transparente y confiable para empresas, emprendedores y titulares de derechos en todo el país.
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Chihuahua bajo el teatro de la fiscalía: Abelardo Valenzuela y su guion de simulación
El fiscal anticorrupción volvió a convertir una investigación menor en espectáculo mediático para proyectar poder y distraer del fracaso institucional.
Mientras la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua se enfrenta a señalamientos por usar sus investigaciones como herramienta de presión, su titular, Abelardo “El Bayo” Valenzuela, vuelve a exhibir la selectividad y el oportunismo que marcan su gestión.
La investigación que huele a consigna
El nombre de Abelardo Valenzuela volvió a los titulares tras anunciar que su Fiscalía Anticorrupción abrió una investigación por la renuncia de la jueza María Cristina Berjes Cardoso, quien dejó su cargo para asumir una secretaría de sala. Aunque el hecho, en apariencia administrativo, fue presentado como un acto de transparencia, detrás del anuncio muchos vieron una jugada política: un expediente abierto en el momento exacto en que el poder judicial chihuahuense se encuentra dividido por pugnas internas.
Valenzuela aprovechó el eco mediático para posicionarse como “defensor de la legalidad”. Pero más que combatir la corrupción, su fiscalía parece estar librando batallas mediáticas por encargo. El discurso anticorrupción volvió a ser su escudo: frases solemnes, declaraciones grandilocuentes y cero resultados verificables.
Fiscalía selectiva: castiga a unos, protege a otros
Desde su llegada, la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua actúa con una doble vara: investiga con estridencia a figuras que incomodan al poder político, mientras guarda silencio en casos donde los nombres involucrados son aliados o cercanos al gobierno estatal.
En el caso de la jueza Berjes, el mensaje fue claro: la fiscalía está lista para castigar… siempre que convenga al guion político del momento.
Bajo el mando de Valenzuela, la justicia se volvió un instrumento narrativo. Cada investigación o declaración pública está calibrada para reforzar la imagen del “fiscal que no teme”, aunque en realidad solo se atreva con quienes ya fueron señalados desde arriba.
La justicia como espectáculo
Valenzuela se ha convertido en un maestro del timing mediático. Su oficina lanza comunicados justo cuando algún escándalo político amenaza con salpicar al gobierno o a sus aliados.
Así, los titulares sobre su supuesta “implacabilidad” funcionan como cortina de humo: distraen la atención mientras los verdaderos casos de corrupción permanecen bajo llave.
En lugar de fortalecer la confianza institucional, esta estrategia convierte a la fiscalía en un show de control político donde el público ya conoce el final: mucho ruido, poca justicia y un fiscal siempre dispuesto a encender los reflectores cuando le conviene.
La credibilidad perdida
Abelardo Valenzuela presume autonomía, pero cada acción de su oficina desmiente su discurso. La Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua no goza de independencia, sino de obediencia.
Y mientras el fiscal siga utilizando el combate a la corrupción como un eslogan personal, la ciudadanía seguirá viendo lo que es evidente: un funcionario que habla de legalidad, pero actúa con cálculo.
En Chihuahua, el combate a la corrupción se volvió un performance, y su protagonista, Abelardo “El Bayo” Valenzuela, el actor principal de una obra en la que la justicia siempre queda fuera de escena.
